lunes, 16 de noviembre de 2009

EL DECLIVE... ¡DE CASI TODO!

Los españoles nos hemos convertido en atónitos espectadores de cómo la ineptitud de Zapatero para gobernar y sus incesantes pifias a la hora de tomar decisiones, está llevando a nuestro país a la total decadencia y desolación.

Lo primero en caer ha sido la populista y electoralista ayuda de 400€ que Zapatero prometió, a cambio del voto, y que no hizo más que certificar la pretensión pedante, controladora y absolutista de todos los gobiernos socialistas. Dicho afán engrandecedor se confirma con el efecto “crowding out”, o efecto de expulsión de la economía privada y productiva hacia el improductivo rentismo estatal.

A día de hoy, España tiene la mayor tasa de parados de la eurozona con casi el 18% (cerca de 5 millones de parados) y muy por encima de la media europea, situada en el 9% y, por si fuera poco, las previsiones auguran una tasa de paro superior al 25%.

Con esas espectativas, la productividad del tejido español va a empeorar su debilitado estado, agravado por un pesado lastre debido a la caída de la demanda y traduciéndose en nefastas consecuéncias sociales. Asimismo, la caída de los precios y la rigidez salarial no harán más que aumentar el coste de producción, incidiéndo negativamente en la competitividad de las empresas.

Si algo aprendí desde muy temprana edad es que sólo conociendo de donde venimos podremos saber hacia donde vamos y, únicamente de ese modo, evitaremos cometer los mismos errores que se cometieron en el pasado.
Dicho eso, se me antoja innegable que la fastidiosa subida de impuestos con la que el gobierno de España nos castiga a todos y cada uno de los ciudadanos evidencía, más si cabe, el sectarismo, la torpeza y la ignorancia que han caracterizado a ZP y a sus políticas socialistas desde el primer día de su mandato. Sólo espero y deseo, que la sombra de proteccionismo que ha echo sobrevolar sobre el mercado español no se materialice, porque veremos como se comete el mimo error que nos catapultó a la Gran Depresión en los años 30.

De momento, y justo al contrario de lo que se debería hacer, sube la deuda pública hasta el 62,5% (el Pacto de Estabilidad Presupuestaria de la UE impone un límite máximo del 60%), suben todo tipo de impuestos, sube el IBI y sube también el IVA, que es como bajar los salarios.
Con ello, la constatación de que serán las rentas inferiores a 30.000€ las que más sufrirán estas subidas y de que sólo el 8% de éste dinero irá a parar a los parados, tumba la ya de por sí arcaica y demagógica pretensión de ZP de colocarse como el redentor, quitando a los ricos para dar a los pobres y constata, objetivamente, que es el PP el auténtico representante de las clases medias y trabajadoras.

¿Qué nos pasa a los españoles? ¿Acaso somos masoquistas? ¿Quizá no nos consideramos merecedores de un país próspero, libre y digno? ¿Hasta cuando vamos a permitir la falta de liderazgo político que nos afecta?

El anhelo de ZP de crear una España sectaria y dividida. Sus pretensiones políticas de perpeturarse en el poder a cambio de una España sumisa y falta de libertades individuales, dependiente del estado y resignada al enfrentamiento entre ricos y pobres, sindicatos y empresarios, entre los buenos y los malos, entre los Suyos y los demás… tiene sus días contados.

Observamos cínicos cómo los miembros del gobierno proclaman, puño en alto y cantando la internacional, la caída de los burgueses y el alzamiento popular. Sí... no eran bolcheviques, ni tampoco miembros de la dictadura cubana… eso ocurrió en España, en pleno siglo XXI, en un país que un día, no hace tanto, fue próspero para todos y dónde la libertad fue el detonante de una drástica disminución de la pobreza.

Es imperativa la necesidad de liderazgo político en esta crísis. Es indispensable, entre otras muchas acciones, bajar los impuestos, acatar una gran reforma laboral y mejorar el sistema educativo de una vez por todas, generando, asimismo, coordinación entre el sector educativo y el empresarial. Se requieren unos presupuestos realistas y creíbles que no agudicen más aún la crísis. Pero, sobretodo, se necesita apostar por el libre mercado, la empresa privada y volver a fomentar el espíritu emprendedor.

Como dijo en su día J.F.K: “se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”.
Es por ello que, tarde o temprano, se habrá acabado el circo… porque ya no tendremos más pan para comer.

“ Socialismo… o ¿¡libertad!? "

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